Dolor de rodilla
La rodilla es una articulación compleja y sometida a una gran carga. Desempeña un papel central en casi cualquier movimiento: caminar, correr, subir escaleras o practicar deporte. Por eso, los dolores de rodilla son tan frecuentes. Las causas abarcan desde lesiones agudas hasta signos crónicos de desgaste.
Síntomas
Las molestias en la rodilla pueden manifestarse de formas muy diversas, según la causa y la gravedad:
- Dolores repentinos: suelen aparecer por sobrecarga o lesiones.
- Inestabilidad: quienes lo padecen describen a menudo una sensación de que la rodilla «cede».
- Limitaciones de movimiento: la rigidez, los crujidos, los bloqueos articulares o las dificultades para estirar son signos típicos.
- Dolores localizados: según la estructura afectada (ligamentos, tendones, cartílago), el dolor puede aparecer en la parte delantera, trasera o lateral de la rodilla.
Causas del dolor de rodilla
El dolor de rodilla tiene muchos posibles desencadenantes. Los más frecuentes son:
- Lesiones: distensiones, esguinces, roturas de ligamentos o de menisco.
- Inflamaciones: tendinitis o bursitis.
- Cambios degenerativos: p. ej., artrosis.
Lesiones deportivas
Las personas que practican deporte de forma activa son especialmente propensas. Es típica la llamada «rodilla del corredor», que aparece sobre todo en deportes con alta carga de flexión (correr, saltar, ir en bicicleta). Los desencadenantes suelen ser malalineaciones, sobrecarga o una musculatura débil.
Otras causas:
No todos los problemas de rodilla surgen de repente. La artrosis o las cargas incorrectas por problemas de cadera pueden dañar la rodilla de forma permanente. Quien ya ha sufrido una lesión de rodilla tiene un mayor riesgo de volver a padecer molestias.
Localización del dolor: una indicación importante
- Parte anterior de la rodilla: con frecuencia bursitis o problemas de cartílago
- Lado de la rodilla: a menudo lesiones de ligamentos o de menisco
- Parte posterior de la rodilla: puede indicar artrosis
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